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jueves, 9 de abril de 2009

Qué rápido que pasa el tiempo!

Lo decimos a cada momento, cuando nos encontramos con amigas..., en el trabajo...., cuando vemos el reloj y ya tenemos que ir a buscar a los chicos al colegio.....

La percepción de que el tiempo pasa demasiado rápido no es ilusoria…

No sólo las personas mayores, también jóvenes hacen la experiencia de que todo se está acelerando excesivamente. Ayer fue carnaval, dentro de poco será Pascua, un poco más y Navidad. ¿Este sentimiento es ilusorio o tiene una base real? La “resonancia Schumann" trata de explicarlo.

El físico alemán W.O. Schumann constató en 1952, que la Tierra está rodeada de un campo electromagnético poderoso que se forma entre el suelo y la parte inferior de la ionosfera situada a unos 100km por encima de nosotros. Ese campo posee una resonancia (de ahí el nombre de resonancia Schumann) más o menos constante del orden de 7,83 pulsaciones por segundo, responsable del equilibrio de la biosfera, condición común de todas las formas de vida. También se ha comprobado que todos los vertebrados y nuestro cerebro están dotados de esa misma frecuencia de 7,83 hercios. Empíricamente se ha constatado que enferamos fuera de esta frecuencia biológica natural. Siempre que los astronautas, en razón de los viajes espaciales, quedaban fuera de la resonancia Schumann, se enfermaban. Pero sometidos a la acción de un "simulador Schumann" recuperaban el equilibrio y la salud.

Por miles de años el palpitar del corazón de la Tierra ha tenido esta frecuencia de pulsaciones y la vida se ha desarrollado en un relativo equilibrio ecológico. Sin embargo, a partir de los años 80, y de forma más acentuada a partir de los 90, la frecuencia se elevó de 7,83 a 11 y a 13 hercios. El corazón de la Tierra se disparó y de manera coincidente se hicieron sentir desequilibrios ecológicos: perturbaciones climáticas, mayor actividad de los volcanes, crecimiento de tensiones y conflictos en el mundo y aumento general de comportamientos agresivos en las personas, cansancio, dolor de cabeza, entre otros. Debido a la aceleración general, la jornada de 24 horas es, en realidad, solamente de 16 horas. Por lo tanto, la percepción de que todo está pasando demasiado rápido no es ilusoria, tendría una base real en este trastorno de la resonancia Schumann.

Aquí se abre un espacio para que grupos esotéricos y otros futuristas proyecten escenarios, ya dramáticos, ya esperanzadores, como la irrupción de la cuarta dimensión mediante la cual todos seremos más intuitivos, más espirituales y más sintonizados con el biorritmo terrestre...

No pretendo reforzar este tipo de interpretación. Solamente enfatizo la tesis -recurrente entre grandes cosmólogos y biólogos- de que la Tierra es, efectivamente, un superorganismo vivo. Tierra y Humanidad formamos una única entidad. Los seres humanos, somos Tierra que siente, piensa, ama y venera. Y por serlo, poseemos la misma naturaleza bioeléctrica y estamos envueltos por las mismas ondas resonantes Schumann. Si queremos que la Tierra reencuentre su equilibrio debemos comenzar por nosotros mismos: hacer todo sin estrés, con más serenidad, con más amor -que es una energía esencialmente armonizadora-. Para eso hemos tener el valor de enfrentarnos a la cultura dominante, que nos obliga a ser cada vez más competitivos y eficientes. Necesitamos respirar juntos con la Tierra para lograr con ella alcanzar la Paz.


Fuente:
http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=054

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3 comentarios:

Blogger Luciana ha dicho...

Interesantísimo, lo que decís de la tierra como organismo ya lo conocia porque hace un tiempo hice un curso de ecofilosofia y eso forma parte de la teoria Gaia, aunque en aikido tambien se refuerza un poco esa idea. Igualmente creo que mi reloj anda más rápido cuando estoy con mi enamorado, jajajajaja. Besos!

9 de abril de 2009, 11:07  
Blogger Themis ha dicho...

Muy interesante este artículo. Dan ganas de pararse sobre el freno, parar esa aceleración como sea.
Cariños

9 de abril de 2009, 23:38  
Blogger Flora Miles ha dicho...

Me encantó leerlo yo realmente creo que soy parte de un todo y que cada acción mía mueve al resto del universo. Provoca efectos en el universo y luego de alguna manera recibo la onda que regresa. Por eso entendi que mi responsabilidad es enorme pero a la vez compartida. Te cuento que por eso estoy tan interesada en estos nuevos movimientos mundiales integrados por todo tipo de personas, de todas las razas y colores, etc. El factor comun es la seguridad de que el Sistema Monetario actual quiere una globalización para poder seguir ampliando el dominio del mundo con la sola finalidad de que algunos pocos sigan teniendo el poder. Es necesario pensar en un cambio de sistema que se base en los recursos del planeta, en como utilizarlos unicamente para la convivencia pacífica con la naturaleza y dejar de obedecer a las leyes de las finanzas cuya finalidad no tiene nada que ver con dicho equilibrio.

19 de abril de 2009, 10:26  

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